Mecina Fondales. Hotel Rural de Las Alpujarras de Granada

La Alpujarra

Vías de acceso a La Alpujarra

En la Costa del Sol granadina, entre Salobreña y Motril (a 100 km. de Málaga y 115 de Almería) empieza la N-323 hacia Granada, de la que parten dos entradas a La Alpujarra. Por la primera, a 15 km. de la costa, a través de Vélez de Benaudalla y por la carretera de la Umbria, se llega a Órgiva, 14 km. después. La segunda entrada, a 29 km. de la costa y a 40 km. de Granada, lleva a Lanjarón tras pasar el Puente de Tablate y a Órgiva, 15 km. después.

Se puede entrar a La Alpujarra oriental desde el norte por Guadix, cruzando el puerto de la Ragua. También desde el sur por la costa desde las localidades de La Rábita o El Ejido. Y desde el este por la A-348 entrando por Alhama de Almeria.

La Alpujarra valle a valle

Dos grandes senderos atraviesan la cara Sur de Sierra Nevada recorriendo numerosos pueblos alpujarreños: el GR-7 que entra en La Alpujarra por el puerto de la Ragua, va cruzando los pueblos de mayor altitud y se va dirigiendo hacia el occidente, y el GR-142 que algo más al sur va recorriendo gran parte de La Alpujarra atravesando la provincia de Granada y Almería, para cruzar la Sierra hacia el norte cuando esta se convierte más accesible. También discurren otros senderos de pequeño recorrido: el PR-25 que une ambos GR juntando el pueblo de Cádiar por una vereda con el de Mecina Bombarón. Hay señalados otros senderos en el bucle que salen del mismo GR-142, como el PR-35, 36 y 37 que se adentran en la sierra desde Laujar de Andarax y el PR-32 que partiendo desde Cádiar transcurre por la sierra de la Contraviesa.

El GR-142 va atravesando distintos valles, a los que Sierra Nevada le suministra constantemente agua, estos ríos principales que van regando La Alpujarra son:

El Guadalfeo

Desde que salimos de Lanjarón y pasamos por Órgiva, se cruzan distintos ríos que van desembocando en el Guadalfeo (río Sucio, río Chico, río Seco). Sin embargo es más adelante cuando nos encontramos los grandes afluentes del Guadalfeo, estos son el Poqueira y el Trevélez. Este último se cruza en varias ocasiones por puentes de una arquitectura impresionante, así yendo de un pueblo de una vertiente a un pueblo de otra, se van atravesando los fuertes cortes ocasionados en esta esbelta montaña, (de Órgiva a Fondales, de Busquístar a Notáez), por sus veredas tradicionales, que se encuentran empedradas y van zigzagueantes.

La mayor parte de este recorrido discurre por la Solana del Guadalfeo, por su margen derecho. Aquí aparecen “colgados sobre vertiginosas pendientes los pueblos de Notáez y Cástaras, construidos en nido de águila y que, desde abajo, parecen inaccesibles”. Más adelante en Lobras baja hasta el río y cruzándolo ya transcurre hacia Cádiar por su vertiente norte, lo que le da una panorámica sobre las cumbres de la Sierra impresionante, y así poco después abandona su lecho que se va adentrando en su nacimiento, para continuar hacia oriente.

Río Grande de Adra

A partir del pueblo de Cádiar, el sendero discurre por una rambla (un cauce de un río seco, excepto en la épocas de lluvia) cubierta de vegetación, que conducirá al río Yátor ( el afluente más occidental del río Adra). Tras pasar por poblaciones insólitas como la de Jorairátar se continua por el cauce del río y él nos descubrirá la escondida cortijada de los Montoros. Más adelante, en las Canteras, ya junto al río Ugíjar, lo seguiremos hasta su desembocadura en el río Bayárcal. Este alimenta al río Adra cerca del embalse de Benínar.

El Andaráx

Nace en las cumbres más oriental de la cara sur de Sierra Nevada, para bajar hasta Laujar de Andarax. A partir de este pueblo lleno de caudalosas fuentes, el sendero continua por su valle. Durante el camino a Benecid se divisan enfrente, a ambos lados del Andaráx, los pintorescos pueblos de Fuente Victoria y Fondón, que cuentan con una fuerte tradición histórica. Y nos separamos un poco de su curso para cruzar los pueblos de Almócita y Padules. Ya, desde este último pueblo, el sendero volverá a encontrarse con el río, para subir por uno de sus afluentes, el río Chico, a Canjáyar y adentrarse en Ohanes en medio de los parrales de las famosas “uvas de Ohanes”. Todas ellas están plantadas en las laderas de la montaña, en sus distintas “paratas” y “bancales”, rellanos entre las pendientes que se van aprovechando para su cultivo.

Desde Ohanes por una pista forestal se cruza Sierra Nevada. Una vez arriba baja por la vertiente norte, entre encinares y pinares, al pueblo de Abrucena. En él, una de sus acequias se adentra en la calle del agua y va alimentando cuatro molinos, el último de ellos ( al igual que ocurre con el de Cádiar) afortunadamente aún muele. Desde alli, entre paratas de olivos, con preciosos muros de piedra y por huertas y olivares se llega a Fiñana. Justo cuando se va a alcanzar el pueblo, se cruza el cauce, aquí generalmente seco, del río Nacimiento. Esta agua, “bebidas a la vez por el hombre, los cultivos y el calor, raramente alcanzan el Mediterraneo”.

El Nacimiento

El Nacimiento es el río principal del nordeste de Sierra Nevada, va recogiendo las caudalosas aguas de la vertiente norte y más tarde se juntará, tras ir bordeando la sierra, con el río Andaráx. Estos dos ríos hacen de límite occidental del Parque Natural de Sierra Nevada.

De todos estos cauces nacen incontables acequias. Unas riegan los bancales cercanos al río, sin embargo otras van trazando un largísimo y ajetreado recorrido. Ellas van superando los distintos accidentes del terreno y colgándose por las laderas. Se dicen que son una obra de ingeniería árabe. Y aún se conserva su uso y su trazado, excepto algunas pequeñas acequis que se pierden porque la agricultura se va abandonando.

Hasta hace pocos años la Alpujarra tuvo una agricultura eminentemente de subsistencia y autoconsumo. Predomina el minifundio y coincide que un mismo agricultor suele tener varios bancales separados entre sí.

Las vegas de hortalizas y los frutales de regadío acompañan a cada pueblo. Desde enfrente se ven la montañas iluminadas por las manchas blancas de las casas y el verdor que rodea a la población.

En los primeros meses del año podremos contemplar en la Alpujarra la belleza de los almendros en flor, con el fondo de las nevadas cumbres de Sierra Nevada. Más tarde todos los árboles brotan y florecen. Y son las estaciones de primavera y otoño las preferidas.

Hay que tener en cuenta que en los días calurosos de los meses de julio y agosto conviene comenzar la marcha bien temprano, para cuando llegue el sol del medio día encontrarnos bajo la sombra de algún lugar confortable.

LA ALPUJARRA ESTACIONAL

Con una climatología estratificada en altitud desde la costa a la alta montaña, en la Alpujarra podemos encontrar grandes diferencias incluso en la misma estación.

Primavera: en la Alpujarra Alta es la época del maravilloso espectáculo del deshielo. Los valles y las Sierras de la Contraviesa y Gádor brillan en todo su esplendor, con suaves temperaturas que invitan a disfrutar de la naturaleza.

Verano: El sol luce en toda la comarca, disfrutándose de suaves temperaturas en las zonas más cercanas a Sierra Nevada. En la Alpujarra Baja, se alcanzan temperaturas que incitan buscar la refrescante sombra de arboledas o tinaos.

Otoño: las variadas tonalidades ocres de los árboles tiñen la Alpujarra de color. Las primeas nevadas de Sierra Nevada refrescan el ambiente de la Alpujarra Alta, y en las zonas más bajas las suaves temperaturas y el paisaje invitan al descanso.

Invierno: con las blancas cumbres de Sierra Nevada al fondo, la Alpujarra Alta se llega a cubrir con un invernal manto blanco, mientras que en el resto de la comarca las temperaturas son suaves. La naturaleza duerme hasta la siguiente temporada.

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